AQUELLOS INVENTOS ANTIVIRUS EN PARQUES INFANTILES

En el 5º aniversario de la mayor crisis sanitaria de este siglo, nos atrevemos a rescatar unos ejercicios de creatividad que el aburrido confinamiento de la pandemia nos hizo diseñar.

Hace 5 años estábamos alucinados con el foco infeccioso que se les atribuía a las zonas de juego infantiles, por el modo de jugar e interactuar de los niños. Hasta entonces la sociabilidad, el contacto y el juego colectivo eran básicos en el diseño de los equipamientos infantiles. En aquel entonces las áreas de juego están balizadas y prohibidas y se consideraban una fuente de contagio infantil que no se debían abrir al uso público. De hecho, permanecieron cerradas aun cuando se empezaron a permitir las primeras salidas.

El sector de fabricantes, distribuidores e instaladores de equipamiento infantil tuvo que aguantar un largo periodo de inactividad e incertidumbre a base de ERTEs y subvenciones Covid.

Y mientras, los niños sin su espacio de juego y crecimiento favorito, malgastando su energía e hiperactividad encerrados en sus casas.  

Desde un enfoque creativo le intentamos dar la vuelta, al menos ante el folio en blanco.  Nos propusimos superar los marcos de referencia tradicionales, cambiar de perspectiva, pensar con la mirada de un niño y no juzgar (sino jugar) las propuestas de nuestra imaginación. La idea era fomentar una creatividad sin límites ni barreras mentales, sin apartar ninguna idea por absurda que parezca.

Con esta premisa nos planteamos cómo se podía llevar a cabo con seguridad la reapertura de estos espacios de ocio.

Inspirándonos en los inventos del TBO, una popular tira cómica del siglo pasado, desbordando imaginación y una pizca de humor que tanto nos hacía falta en esos momentos surgieron las locas propuestas como las de la imagen de portada con una Tirolina con lavadero de niños en solución higienizante, o las que presentamos a continuación:

Sombrero con distanciador, para mantener la separación social

Alquiler de trajes de astronautas en parques de gravedad “cero”

Columpios con mamparas, que permiten verse y no tocarse

Capas mágicas que desinfectan y se cargan de electricidad repeliendo a los niños

O directamente prohibir la entrada a los virus y dejarlos fuera del parque

Quizás todas estas ideas fueran irrealizables, pero nos abrían la mente y nos permitían pensar alternativas que sí que pudieran haber sido efectivas. De hecho, algunas personas, al ver los inventos, se pensaron que algunas ideas eran propuestas comercializables. Verdaderamente, se vieron en aquellos días cosas más absurdas que se dieron como buenas, como dotar a las zonas de juego de depósitos de geles hidroalcohólicos ¡inflamables y tóxicos! al alcance de los niños o desinfectar los juegos con aerosoles supuestamente viricidas que no podían esterilizar nada al aire libre.

Tirolinas con lavadero, sombreros o trajes aislantes, mamparas separadoras, capas mágicas con carga eléctrica que repele o la solución más simple de prohibir a los virus la entrada mediante carteles, son inventos que seguro al menos nos han hecho sonreír. Al menos ahora, con la perspectiva de la distancia y el lejano recuerdo, porque en aquellos tristes días de encierro forzado y aplausos colectivos todo parecía más intimidante y apocalíptico.

Eran unas soluciones nuevas a problemas nuevos. No quedaba otra en ese mundo de la “nueva normalidad”.

Desgraciadamente ahora parece que la creatividad se malgasta en genocidios y guerras cruentas o económicas. ¡Ojalá todas las nuevas inversiones en armamento se dedicasen a inventar nuevas formas de jugar y no nuevas formas de matar!